Tesla pone fin a la producción de los Model S y Model X para apostar por la robótica
Tesla ha anunciado su decisión de discontinuar los modelos Model S y Model X debido a una significativa caída en sus ventas y a un giro estratégico hacia la inteligencia artificial y la robótica. Tras un descenso de ingresos en el negocio de vehículos eléctricos del 6 % en 2024, la situación empeoró en 2025 con una caída del 11 % en las ventas. Mientras tanto, los modelos más asequibles y populares, Model 3 y Model Y, mantienen su dominio dentro de la gama Tesla.
El fin de una era: cesa la fabricación de los Model S y X
El propio Elon Musk confirmó que la producción de los Tesla Model S y Model X finalizará de forma gradual, con previsión de cerrar sus líneas productivas en el segundo trimestre de 2026. Estos modelos, que desde hace años presentan ventas muy reducidas, dejarán paso en la fábrica de Fremont (California) al robot humanoide Optimus.
Las cifras de ventas reflejan esta realidad: mientras Model 3 y Model Y alcanzaron 1,6 millones de unidades en 2025, los Model S y Model X apenas sumaron unos 30.000 vehículos, muy por debajo de la capacidad productiva anual que alcanza las 100.000 unidades.
Una apuesta decidida por la robótica e inteligencia artificial
Con esta decisión, Tesla pretende redefinir su modelo de negocio, alejándose del segmento de vehículos eléctricos de gama alta y dirigiendo sus recursos hacia la fabricación de robots y el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial.
El robot Optimus, que se fabricará en la misma planta que actualmente produce los coches, es el proyecto estrella en esta nueva etapa. Tesla espera empezar su producción a finales de 2026 y ha anunciado mejoras importantes en su tercera generación, incluyendo manos prensiles optimizadas y un sistema de conducción autónoma a través del Full Self-Driving (FSD).
Elon Musk visualiza a Optimus como un producto masivo, comparable en su impacto al lanzamiento de los smartphones, que podrá servir tanto como asistente personal para usuarios particulares como operario en las plantas de producción de Tesla. Además, Musk ha sugerido usos controvertidos para el robot, tales como funciones de vigilancia y control de criminales.
El desafío de la competencia y la rentabilidad
El mercado de coches eléctricos se ha vuelto mucho más competitivo, con fabricantes chinos y europeos ganando terreno. Empresas como BYD han superado a Tesla en ventas globales, dificultando la rentabilidad de ciertos modelos de la marca estadounidense.
Los Model S y Model X, con precios elevados que rondan los 110.000 y 115.000 euros respectivamente, se encontraban en un nicho de mercado cada vez más reducido y menos rentable, lo que ha llevado a Tesla a optar por esta reorientación estratégica.
Un nuevo capítulo para Tesla
El cambio refleja un giro desde la producción tradicional de automóviles hacia la creación de una empresa enfocada en hardware avanzado e inteligencia artificial física. Tesla apuesta por convertirse en un actor principal en el mercado de robots personales y vehículos autónomos, confiando en que el robot Optimus será una nueva fuente clave de ingresos y crecimiento.
En definitiva, Tesla está cimentando su futuro alrededor de la robótica, transformando sus líneas de producción para materializar esta visión y dejando atrás dos de sus modelos más icónicos para dar paso a una nueva era tecnológica.

