La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Madrid, que abarca todo el término municipal desde enero de 2024, tiene el objetivo de reducir la contaminación limitando la circulación de vehículos más contaminantes, principalmente aquellos sin etiqueta ambiental de la DGT, es decir, coches antiguos con motor gasolina matriculados antes del año 2000 y diésel anteriores a 2006. Esta normativa afecta especialmente a quienes poseen vehículos viejos, con algunas excepciones restringidas que no benefician a la mayoría de conductores de bajos recursos económicos.
Restricciones y medidas en la ZBE de Madrid
Desde la instauración de la ZBE, los coches sin etiqueta no pueden circular libremente por la ciudad y son sancionados con multas que van desde los 100 hasta los 200 euros. Sin embargo, existen ciertas excepciones:
- Vehículos históricos: aquellos con más de 30 años que cumplen regulaciones específicas pueden circular hasta 96 días al año por toda la ZBE. Además, solo los vehículos con más de 50 años tienen permitido aparcar en zona SER del Distrito Centro.
- Vehículos empadronados en Madrid: gracias a una moratoria informativa que se extiende hasta diciembre de 2026, estos conductores no reciben multas aunque circulen sin etiqueta, siempre y cuando no se superen los límites europeos de emisiones de NOx, situación que no se ha presentado desde 2022.
No obstante, esta normativa deja fuera a muchos vehículos antiguos que no cumplen con los requisitos de histórico, obligando a sus propietarios a usar parkings privados o garajes, lo que supone un coste económico adicional que restringe la movilidad de personas que habitualmente viven en localidades periféricas con menos recursos.
Impacto económico y social en los conductores afectados
La aplicación de la ZBE genera una desigualdad significativa en la movilidad, ya que afecta más a conductores con menos recursos que dependen de vehículos antiguos para su trabajo y vida cotidiana. Esto incluye a vendedores ambulantes, repartidores y otras profesiones que requieren el uso del vehículo.
Los costes que enfrentan son variados: deben decidir entre pagar multas periódicas, elevar sus gastos al aparcar en parking privado o la imposible adquisición de un coche nuevo con distintivo ambiental, lo que para muchos es inasequible económicamente. Esta situación pone a muchos en un dilema vital entre dejar de trabajar o asumir sanciones económicas económicamente insostenibles.
Además, las restricciones afectan a miles de residentes en la periferia que necesitan desplazarse a Madrid para trabajar, restringiendo su acceso y, por tanto, limitando oportunidades laborales y condicionando su bienestar. Esta situación ha sido descrita por algunos afectados como un verdadero \"apartheid de la movilidad\", evidenciando brechas sociales derivadas de políticas medioambientales que no consideran adecuadamente a los sectores más vulnerables.
Testimonios y realidades en los mercadillos y trabajos ambulantes
Vendedores ambulantes explican que las multas, que pueden acumular hasta 800 euros mensuales, les resultan prácticamente imposibles de asumir. Algunos, con avanzada edad, manifiestan que no pueden permitirse el cambio de vehículo y dependen de los mercadillos de Madrid para subsistir.
Este grupo debe evaluar constantemente si les conviene arriesgar a pagar multas o renunciar a trabajar en el centro de Madrid, lo que reduce sus ingresos significativamente.
Medidas y alternativas para mitigar la desigualdad
Frente a esta situación, algunas medidas implementadas incluyen:
- Períodos de moratoria y avisos sin sanción para residentes empadronados hasta 2026, con posibilidad de extensión.
- Regulación especial para vehículos históricos que busca preservar el patrimonio sin permitir el uso intensivo.
- Exenciones para vehículos de emergencia y movilidad reducida.
Aun así, especialistas en cambio climático y movilidad sostenible consideran que la restricción sin políticas complementarias que apoyen la movilidad accesible y asequible aumenta la pobreza por transporte y exacerba las desigualdades sociales.
Contexto más amplio y datos sobre vulnerabilidad
Un estudio reciente del Basque Centre for Climate Change (BC3) y el Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA) estima que entre 350.000 y 550.000 hogares en España están en situación de vulnerabilidad extrema en cuanto al transporte, lo que afecta a aproximadamente 1,3 a 1,8 millones de personas. Para alrededor de dos millones de hogares, el gasto en transporte supera el 10 % de su presupuesto familiar.
En Madrid, asociaciones como Dvuelta alertan que la prohibición del acceso a vehículos sin etiqueta afecta a casi 300.000 coches, mayoritariamente pertenecientes a personas residentes en la periferia. Desde 2027, salvo nuevas moratorias, esta restricción se extenderá también a los vecinos de Madrid con vehículos sin distintivo, aumentando la presión sobre estos colectivos.
La implantación de la ZBE en Madrid busca cumplir los objetivos europeos de calidad del aire y reducción de emisiones contaminantes, pero su impacto socioeconómico requiere un enfoque integral que combine sostenibilidad ambiental con justicia social, garantizando la movilidad para todos.
Referencias: Información obtenida de fuentes oficiales del Ayuntamiento de Madrid, estudios especializados en movilidad y medio ambiente, así como reportes periodísticos recientes sobre la aplicación de la ZBE y testimonios de afectados.
