La película Chitty Chitty Bang Bang, estrenada en 1968, narra la encantadora historia de un excéntrico inventor, Caractacus Potts (personaje interpretado por Dick Van Dyke), quien transforma un antiguo coche de carreras en un vehículo capaz de volar y flotar sobre el agua. Aunque la trama parece salida de la fantasía, está inspirada en hechos y vehículos reales de los años 20 en Reino Unido.
El origen de la historia y el nombre
El relato original fue creado por Ian Fleming, el mismo autor que dio vida al célebre espía James Bond. Más tarde, el guion para la película fue adaptado por escritores reconocidos como Roald Dahl. La icónica onomatopeya "Chitty Chitty Bang Bang", que emula el sonido característico del motor del coche, se convirtió en uno de los elementos más representativos de la película, también famosa por su banda sonora nominada al Óscar.
Los coches reales detrás de la inspiración
Ian Fleming se basó en coches reales que pertenecían al conde Louis Zborowski, un apasionado ingeniero y piloto británico. A comienzos del siglo XX, Zborowski, junto con su ingeniero Clive Gallop, construyó una serie de coches de altas prestaciones llamados "Chitty", que causaron sensación por su potencia y diseño innovador. Estos vehículos fueron pioneros en la competición automovilística y batieron varios récords de velocidad.
Modelos destacados de los coches \”Chitty\”
Chitty I
El primer automóvil destacable, sobre chasis Mercedes, incorporaba un motor Maybach de 23 litros y 23 cilindros, típico de la aviación de la época. Con más de 130 caballos de potencia, su sistema de escape generaba un ruido tan fuerte que le valió la prohibición de entrar en ciertas ciudades, pues atemorizaba a rivales y espectadores. Este modelo llegó a alcanzar velocidades superiores a los 190 km/h.
Chitty II
Este segundo vehículo, de chasis más corto y motor Benz de 18,8 litros, fue menos exitoso en competición, pero protagonizó una expedición al desierto del Sahara en 1922. Fue utilizado también como coche particular y, con el tiempo, pasó a coleccionistas en Estados Unidos, para regresar años después a Reino Unido.
Chitty III
Construido en 1923, este coche montaba un potente motor de seis cilindros y casi 15 litros de cubicaje, al que se le ajustaron modificaciones para alcanzar alrededor de 180 caballos. Corrió en el circuito de Brooklands con velocidades medias superiores a 180 km/h y fue el vehículo con el que Zborowski viajó a Stuttgart para negociar con Mercedes-Benz.
Chitty IV (Higham Special)
El coche más imponente de la serie, equipado con un motor V12 Liberty de 27 litros capaz de entregar hasta 450 caballos. Aunque Zborowski falleció antes de conducirlo, fue comprado por J. G. Parry-Thomas, quien estableció un récord de velocidad en tierra de 273,6 km/h en 1926 dentro de este vehículo, conocido como \"Babs\". Desafortunadamente, Parry-Thomas murió después tratando de superar su propio récord, y el coche fue enterrado en las dunas de Pendine Sands (Gales), para ser rescatado y restaurado décadas después.
Legado y relevancia
Los coches del conde Zborowski no solo marcaron una época en la historia de la automoción británica sino que también dejaron huella en la cultura popular a través de la película que inspiraron. Su innovación técnica, su rugido potente y sus récords de velocidad demostraron cómo la realidad puede superar la ficción, uniendo ingeniería, competición y fantasía en una historia fascinante.

